
El fenómeno low-cost, que se empezó a aplicar en el sector aéreo, ha empujado a muchas empresas de todos los sectores a reinventar su modelo de negocio. Se trata
de una revolución que conlleva gran cantidad de cambios en la empresa, ya que, en el
modelo low-cost, los precios se fijan a partir del valor que el cliente otorga a los distintos
atributos del producto y después, no antes, se determinan los costes de producción.